1. Confirmar que hay fuga
Todo parte en el medidor. Con todas las llaves cerradas y sin usar el WC, el indicador no debería moverse. Si avanza, hay pérdida entre el medidor y las llaves. Esta prueba también separa una fuga real de una mancha por condensación.
2. Separar la red por sectores
Con las llaves de paso de cada sector (baño, cocina, agua caliente, patio) y un manómetro, se presuriza la red y se mira cuál pierde presión. Así se pasa de «la casa pierde agua» a «el baño del segundo piso pierde agua».
3. Ubicar el punto con equipos
- Geófono: amplifica el ruido del agua que escapa a presión. Sirve bajo el piso, en el patio y dentro de muros.
- Cámara termográfica: muestra la mancha de temperatura que deja el agua, sobre todo en cañerías de agua caliente.
- Trazado de la cañería: conocer por dónde va la red evita confundir la mancha con el origen, que puede estar a metros.
4. Abrir un solo punto
Para reparar casi siempre hay que abrir, pero solo donde quedó marcado. Se cambia el tramo, se vuelve a presurizar y recién ahí se cierra. Lo explicamos en detección de fugas sin romper y reparación de fugas de agua.
Si la mancha viene de un desagüe o del agua lluvia y no de la red de agua potable, las pruebas de presión no la muestran: ahí corresponde la detección de filtraciones.
